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El inicio de todo...





Lesbia;

Desde la última vez que le escribí, entendí algo, que finalmente después de tantos años no me había sentido tan lejos de usted como sucedió en ese momento. Cuando le hice una broma, no la entendió, por supuesto es consecuencia de que para usted soy un extraño, alguien que no sabe si bromea o habla en serio, alguien desconocido para usted, no sé, quizá alguien que se quedó encajado en el tiempo dándole vueltas a un imposible y quizá hasta pesar sienta por mí. No me sentí mal, solo es que comprendí que "solo" soy para usted alguien que apareció en su vida en un momento, tan efímero y lejano en el tiempo, que han pasado ya, un poco más de veintinueve años desde entonces.

A partir de ese momento, todo se simplificó ya que lo único que deseo en mi vida es contarle esta historia, la cual espero que, en medio de todas sus ocupaciones, pueda encontrar el tiempo para dedicarle un momento a esa persona que se enamoró de usted a los 12 años.  Nunca le he pedido nada y hoy, en este relato espero que pueda leerlo y quizá comprender un poco de mi historia y por qué me resisto a dejarla ir... 

Todavía tengo presente aquel martes 9 de enero de 1990 en que la conocí, lo tengo tan claro porque no llegué al primer día de clases porque mi papá era una persona muy ocupada y había olvidado enviar el pago de la inscripción y mi mamá, decidió que no fuéramos a estudiar. no sé, quizá pena, verguenza o solo es que no tenía el dinero para pagar. La realidad, es que fue la única vez que falté ese año, gracias a usted. Imagínese, solo tenía las expectativas de un niño de 12 años, pero ese instante se quedó conmigo para la eternidad, cuando entré en el salón de clases y la vi por primera vez. 

Simplemente lo recordaré por siempre, solo sé que sentí algo inexplicable y que me cautivó al verla, recuerdo su sonrisa, su cabello rizado, su timidez que la hacían ponerse roja cada vez que la miraba, sus ojos con una mirada tan profunda y sincera, que hasta hoy cuando cierro mis ojos todavía puedo verla caminar por ese pasillo, sintiendo esos nervios que solo usted ha provocado en mí. Tantas cosas que decir, como aquellos viernes de física. que me ponía mis únicos tenis Reebok , que incluso rotos me los llevaba pintándolos de blanco con griffin par que se vieran, presentables, según yo,  pero ¿cómo se iban a ver bien?, si estaban rotos, solo puedo decir que quizá era para gustarle.. 

Después de ese año, nunca más volví a ganar primer lugar en nada, la razón muy simple ya que mi motivación por demostrar ser el mejor era usted y nunca he necesitado demostrar a alguien  lo bueno que soy, ya que el único planeta que existía en mi universo era usted y me enfoqué solo en eso. Recuerdo aquel juego de memorización de palabras en inglés y a medida que íbamos ganando, nos cambiábamos de lugar acercándonos a la primera fila, me encantaba, porque estudiaba como loco solo por ganar y quedar a la par suya, para estar a su lado. Algunas veces me ganó, otras yo, otras cuantas me dejaba ganar para ver su reacción cuando me iba alejando, pero todo lo que pasó ese año, giró en torno a usted. 

No comprendo como era tan buen estudiante, si no podía poner atención porque no podía dejar de verla. Fueron tantos  recuerdos, que si no continúo en esta etapa, me quedaré acá durante mucho tiempo y solo quiero contarle acerca de tres cosas que por alguna razón considero trascendentales: La primera, cada salida del colegio, daba la vuelta ya que me iba a pie y me quedaba en la baranda del colegio, platicando son usted unos minutos en lo que llegaban por usted,  luego caminaba para ver unos metros más adelante el carro en que llegaba su mamá y me encantaba cuando volteaba ver e iba en ese asiento y su sonrisa cuando se encontraban nuestros ojos. Tengo tan presente ese recuerdo ya que pasé muchos años yendo a sentarme cerca de la baranda, solo para recordarla, de hecho el día que me casé, en la mañana antes de hacerlo, me senté durante una hora callado y en silencio, quizá fue mi manera de despedirme de usted. Segunda, Cuando hubo un repaso, una fiesta de adolescentes en la casa de uno de la clase, en la zona 5, frente a San Pedrito, en la Farmacia Medina y usted llegó, cuando todos nos molestaban y después de tanta insistencia, bailamos un momento.  Nunca había subido un bus urbano, esa vez nos fuimos con René y también, ésa fue la primera vez que bailé con alguien, nunca lo olvidaré… no fuí bueno en eso pero ese día me sentía el mejor de todos,siempre lo recordaré como la primera vez…  y por último o tercera, el último día de clases cuando la vi llorar por el fin de año, nunca más volví a vivir algo así en mi vida, en el fondo porque yo también quería llorar y no quería perder la compostura porque no quería, estúpidamente, que se diera cuenta que me moría por usted y esa misma tarde llegó a mi casa con su tía o prima, estuvo en mi dormitorio, platicamos, estuvimos un momento que se fue tan rápido y al finalizar la tarde, antes de que oscureciera nos fuimos con ustedes, acompañándolas,  a la salida de la Roosevelt, nunca sentí tan corto ese camino, que otras veces me había parecido tan largo.  Caminamos toda la avenida y al llegar al final, nos adelantamos usted y yo, en el arriate nos dijimos adiós y nos dimos un beso en la mejía, tan inocente pero que tuvo un significado increíble para mí en ese momento, ya que ese beso, me mantuvo cautivo los siguientes años de mi vida. Al volver a mi casa, estaban dando la serie mundial de baseball y en cada finalización de cada entrada ponían la canción, burbujas de amor, que se me quedó grabada en mi memoria recordándome ese momento de mi vida.

Luego en el siguiente año, cada uno nos fuimos a colegios distintos,en mi caso fue terrible porque era un lugar muy distinto, lleno de personas tan diferentes a mí o a lo que estaba acostumbrado, tanto así que, el segundo día de clases me peleé con alguien con quién fui enemigo los próximos 5 años y usted, recuerdo la metieron en el colegio Elim. Allí empezaron las primeras llamadas por teléfono, cuando empezaba a no tener respuesta suya y sentirme distante, tanto así, que, en mi desesperación por buscarla, me escapaba del colegio para irme en bus a la salida del suyo, escondiéndome en una pared, la busqué en las ventanas de los carros que salían. Eso pasó muchas veces, hasta una vez que me dijo el día  que sería la entrega de notas, llegué, le compré un peluche y fue de las primeras locuras que hice, entré al colegio y busqué su clase, hablé con su maestra y le pedí favor de que le entregara ese presente. Durante mucho tiempo lo negue´, pero usted, en el fondo, siempre supo que había sido yo.

Siguieron pasando los meses hasta convertirse en años, hubo muchas llamadas vacías e intentos por llamar su atención sin lograr mi objetivo. Era el año de 1993, cumplí 15 y luego de eso, me metí al gimnasio, adelgacé y finalmente tuve mi primer novia, hija de un pastor, quién se enamoró perdidamente de mí hasta que en enero de 1994, cuando iniciaba mi bachillerato y sentía que podía hacer todo lo que me proponía, en la fila del IGA para comprar unos libros, escuché su sonrisa y fue como si el tiempo se volviera atrás, una sensación increíble y luego al verla todo fue tan simple, al punto que después de ese día tuve que finalizar con mi novia. Días después hablamos y me invitó a ir a la montaña, una tarde de viernes del mes de febrero, llegué a la gasolinera donde está RUS en la calzada Roosevelt y recuerdo aquel atardecer subidos en una casa de árbol, deseando poder besarla, pero por cuestiones de valor, quizá, porque siempre provocaba en mí una timidez incontrolable no pude hacerlo en aquel momento que pudo haber sido perfecto. Luego al volver, íbamos en una palangana de pick up, ya había empezado a oscurecer y usted iba pegada a la cabina de espaldas frente a mí, nos fuimos viendo todo el camino de regreso, diciéndonos mucho en nuestros pensamientos.

Luego de esta vez, quizá porque yo sentía que lo podía todo me enfoqué en otros asuntos pero recuerdo una tarde que nos juntamos, de nuevo, en complicidad de una tía o prima, en peri-Roosevelt, en la antigua plaza donde estaba Magno, debíamos hacer creer  que el encuentro había sido fortuito, fue un buen momento, pero siempre junto a usted pasó rapido el tiempo. En ese año, también, usted había empezado en un colegio llamado Campo Real, me da risa ya que usted me contó que el bus pasaba cerca de mi casa y recuerdo tantas tardes que me pasaba fuera de la casa o le pedía a alguien en la cuadra próxima a la trece calle que viera cuando se acercara el bus y así empezar a caminar, que pareciera que era casualidad, jajaja,  para poder verla y principalmente, que usted me viera, hasta que un día después de muchos intentos fallidos lo logré. O también, tantas tardes de vacaciones del colegio, que agarraba mi pelota de basket ball y caminaba desde mi casa hasta las colonias donde sabía que podría vivi, atrás de mega centro, ya que no lo sabía y pasaba horas y horas caminando, buscando canchas de basket para que en una de tantas, quizá usted o alguno de sus hermanos llegaran y así tener la fortuna de poder verla.

Por alguna razón, mi vida cambió  y me di cuenta de que le gustaba a unas pocas en el colegio, de nuevo, creí que finalmente la había superado y llegó quinto bachillerato, nos distanciamos a pesar de las llamadas de una vía que siempre tuvimos, donde cada vez que colgaba había algo en mí que estaba arrepentido porque sabía que no había hecho nada por llegar a su corazón.  Son pocas los recuerdos tangibles que tengo de usted, pero hay uno que me gusta ver de vez en cuando, ya que en esa época me apasioné por la programación, me metí a concursos clasificatorios en el colegio, los gané y el derecho a participar en un concurso a nivel nacional, fue en el hotel El Dorado, zona 9, gané el 2do lugar, mi pareja cometió un error en una sintaxis, sin embargo ese día de la premiación, a la primera que llamé desde allí fue a usted, para contarle y por azares del destino, mis amigos me tomaron una foto que grabó para siempre ese momento.


Cada vez que veo esa foto, recuerdo lo simple que era la vida, me daba lo mismo ir en bus al colegio y hasta disfrutaba esas aventuras, salir a jugar basket o fut a la calle, lo fácil que era soñar en un futuro, pensar en usted se convirtió en una actividad recurrente e imaginar el momento en que nos volveríamos a ver y tener por una vez en la vida una VERDADERA oportunidad de intentarlo. no sé, siempre soñé ese momento...

Finalmente llegó a mi graduación, recuerdo que llegó al acto, me regaló una pluma que la tuve un tiempo, me escribió una nota en mi libro de seminario, luego, el día de mi cumpleaños llegó a mi casa, me hizo una tarjeta en una hoja de papel construcción amarillo, con un oso de color café y me escribió un mensaje que finalizó con las siguiente frase: "... no importa lo que el destino nos depare, usted siempre será parte de mi vida...", quizá en el fondo, usted siempre supo que no terminaríamos juntos y esa expresión, hizo realidad en mi, porque usted forma parte de cada momento de mi vida.  Ese día, quizá fue la última vez que pudimos estar juntos sin que existieran otras personas, en ese momento estaba enamorada de mí, lo ví en sus ojos cuando llegó a mi casa a dejarme eso, pero no pude, aún me cuestiono por esa vez. De esa tarjeta solo me queda el recuerdo en mente, porque fue una de las varias cosas que le devolví una noche unos años después.

Ya iniciada la universidad, encontré un empleo, no sé si recuerda, pero con mi primer sueldo le compré una biblia y se la obsequié, pero hasta el día de hoy, no comprendo por qué no la aceptó y aún la guardo, como recuerdo de lo que siempre significó para mí, algo puro, bueno y noble. En esa época,  muchas veces me dijo que la fuera a visitar a la universidad, que quería verme ya que finalmente tenía un poco de libertad en su casa por parte de su papá, pero yo, en mis nuevas responsabilidades, elegí no ir. Hasta una tarde de mayo en peri Roosevelt nuevamente, fui con unos amigos a la teletón, ese día terminamos en ese lugar con la que era mi novia en ese entonces, luego algo me decía que no tenía que estar allí, cuando bajé unas gradadas en el parqueo de atrás para buscar a unos amigos que habían llegado conmigo, cuando de pronto, fue como si se abriera todo el tumulto de gente y en medio de esa vista estaba usted, iba de la mano con alguien, no recuerdo el rostro de la persona, de hecho nunca lo he visto ya que las veces que lo hes visto juntos, mi atención siempre está en usted y todo lo demás desaparece, pero al verla tomada de la mano, nos vimos y di la vuelta, me fui con mis amigos y para luego chocar y destruir un carro que tenía, ya que nos peleamos con alguien… las cosas de la vida.

Pasó un tiempo antes de volver a hablar, no recuerdo con exáctitud, pero volvimos a estar en comunicación y para mí era destructivo, ya que muchas veces las conversaciones se centraron en lo mucho que quería a su novio, lo mucho que admiraba ya que era extrovertido,  social, que tenía muchos amigos,tenía un buen empleo. etc. Yo me quedaba solo escuchando, a pesar de que me dolía ya que nunca entendí, el motivo por el cuál lo eligió a él, estando yo allí… tanto así, que luego de mucho tiempo finalmente aceptó una invitación para ir a cenar conmigo, fuimos a Gauchos en la 7ma avenida, zona 9 y la pasamos tan bien conversando, tan bien que luego la llevé donde mi papá, fue la primer mujer a quién le presenté, no sé por qué lo hice y luego terminamos comprando donas para su familia en Dunkin frente al reloj de flores. 

Hasta un diciembre del año 1997, recuerdo que iba a un convivio del trabajo y otra vez quería finalizar su capítulo en mi vida y fui en la noche a su casa, recuerdo que toqué el timbre y dejé una caja con una carta/tarjeta que me hizo, algunas otras cosas más que tenía suyas, no entiendo, pero salió antes de irme y me preguntó si estaba seguro?... vaya estupidez la mía, porque dije que sí, ya que estaba harto de esperar a que dejara a su novio, y esa misma madrugada, luego del convivio de mi trabajo, volví allí, quedándome hasta el amanecer en ese lugar… así fueron muchas otras noches, solo quería estar cerca y creer que con mis pensamientos podría borrar de su mente lo que sentía y orientar sus pensamientos también hacia mí, como si fuera tan fácil…

Años después, seguimos en contacto, recuerdo que me surgió la oportunidad laboral en la Cervecería, tenía otro empleo asegurado, pero me llamaron para pedirme que me fuera con ellos, eso pasó un sábado y cuando iba rumbo a ese lugar a responder, la llamé para contarle de mi decisión, la cual cambiaría mi vida para siempre…
En ese lugar, luego de mucho esfuerzo y dos años de trabajo, conseguí esposa y la oportunidad de volverme proveedor de ellos, brindando servicios. La primera historia, pues fue eso, recuerdo que cuando me casé, me sentí muy mal porque hubiera querido que fuera usted, el día de mi boda, como le conté, de manera simbólica me fui a despedir de la baranda del colegio donde normalmente la veía.  Meses después, fue a la primera que llamé para contarle que había tenido un hijo varón, me felicitó y nos volvimos a distanciar.

Años después, le envié un correo e iniciamos una nueva comunicación, usted ya estaba comprometida con su novio y pues empezamos a salir, cenar, vernos… había química, porque la pasamos bien, no sé, quizá había algo inconcluso entre nosotros y siempre deseamos ser algo más de lo que creímos ser… bueno, al menos eso sentí yo. Le compartí mis logros, cuando compré mi casa le conté, cuando compré un apartamento usted fue la primera que conoció, recuerdo esa noche cuando estuvimos sentados en el piso platicando. Salimos otras veces, a cenar y una vez fuimos a un teatro donde está migración ahora, recuerdo que no vi la obra, por estarla viendo… me levanté de la mesa para verla sonreír sin que se diera cuenta. Hubo magia, lo sé… eso quiero creer, pero usted iba a casarse y no deseaba ir a su boda y tampoco saber de eso.

Hay muchos recuerdos más que se vienen a mi mente, hice otras cuantas estupideces que espero recuerde y sonría cuando lo haga, sin embargo el mejor de todos me lo quedo para MI, porque sé que también pasó algo en su corazón en ese momento mágico, único e irrepetible,

Cuando me contó la edad que tiene su hijo me di cuenta de que cuando quedó embarazada dejé de hablarle, sin despedirme… porque no era el momento, había fracasado y terminé en la ruina, me tocó picar piedra y no quería que me viera así. La respeto mucho, la admiro, nunca he querido nada inmoral para usted y nunca se lo propondría, creo que nunca me obsesioné con aparecerme en su vida, siempre creí que llegaría el momento perfecto para nosotros. 

Seguro que hubo muchos, pero nunca estuvimos en sintonía y de eso no tiene la culpa nadie, solo que no pasó, sin embargo, para mí es PERFECTA, es un pensamiento, es una canción, es la armonía, es el día soleado y también una tarde lluviosa, es una caminata en un parque y una conversación en un café, es como si el tiempo se detuviera y pudiera volver a un lugar para ser la persona que siempre quise ser. Nunca he dicho que he dejado de vivir, lo hice, conocí a muchas personas maravillosas en mi necesidad de encontrarla o reemplazarla, hice muchas estupideces, muchas buenas y otras no tanto, reí, lloré, luché, trabajé, amé, me enamoré otras cuantas, regalé flores en exceso, llevé serenata, canté, grite, quemé cuetes, hice locuras, hice poemas, grite y viví, hasta convertirme en un buen padre,  pero siempre hubo un momento para usted, en cada vivencia, fuera alegre o triste, siempre estuvo en mis pensamientos.

No quiero que se sienta mal por mí, al contario, finalmente me siento libre para empezar… 29 años después, pero estoy listo y ansioso por mi futuro, porque no había imaginado una vida sin usted en mis pensamientos y hoy es algo incierto, pero estoy listo, soy maduro y tengo aún las fuerzas para vivir lo que siempre desee…  Solo quería explicarle a mi manera el porqué he estado acá durante todo este tiempo, tan simple, como una historia sin igual, una amor perfecto, algo mágico, irrepetible, una mujer excepcional que se quedó con mi infancia y hoy, finalmente dejo a ese niño que aún hay en mí, y lo dejo vivir lo que siempre quiso, en un mundo de fantasía, donde el tiempo no existe y buscaré mi propio destino… no sin antes decirle que si volviera a nacer y las cosas se volvieran a dar como fueron, me volvería a enamorar de usted  y 29 años serían poco por lo feliz que sería, porque casa instante que he estuve enamorado de usted, valieron la pena y definieron mi destino. 

Esta es mi despedida, muy a mi estilo, quizá porque siempre llega tarde o en el momento inoportuno, pero me cansé de esperar y solo deseo con todo mi corazón que sea muy feliz con su familia, que tenga una bendecida, larga, próspera y abundante vida.  Deseo de todo corazón que sea una mujer amada, valorada, que la consientan, que la cuiden, que estén pendientes de todo lo que haga, porque usted lo vale TODO.

Desearía no volver a sentir la necesidad de buscarla, sé que un día de tantos lo lograré y porque ese día habré muerto, pero me llevaré conmigo esta historia para contarsela a alguien más o quizá, siga creyendo que existe un futuro y que, quizá la próxima que nos volvamos a ver, si sucede, porque deseo ver una vez más  sus ojos, quiero verla sonreír y que el tiempo se vuelva a detener, y por una vez más en mi vida, me vuelva a sentir como solo usted lo ha logrado en mí. 

Al principio de la historia dice: “EL INICIO DE TODO”, pero dejo al destino para que cuente el final...

Hasta siempre… suyo hasta el final y mía en mis sueños.


Julio

No sé si escuche este tipo de música, pero le quiero compartir una lista de unas cuantas canciones, de las muchas que me recuerdan a usted:












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